miércoles, 11 de diciembre de 2013

Somos poetas de cajón.

Somos poetas de cajón.

De esos que se encierran es sus cuartos o que caminando se les vienen las ideas, somos poetas callejeros y mal educados.

Pero somos poetas, de las lecciones y a veces hasta hablamos de la vida, solo pocas veces, las otras nos la pasamos hablando de cosas que no entendemos, como el amor, o de cosas que nos agobian, como el amor y en su defecto hablamos de cosas que nos hacen felices, como el amor o cosas que nos entristecen, como el amor.

Pero no solamente hablamos de amor, si no seríamos amantes, no, también hablamos de las terribles consecuencias de escribir en las noches y perder las vista, o de la artritis por tanto escribir, algunos hasta se arriesgan y hablan de esos temas que solo ocasionan disturbios como la religión y la política.

Yo en mi caso, solo hablo de lo que se me pega la gana, claro está para no decepcionarme de lo que otros me digan, después de todo, la única que lee mis historias completas soy yo  y la única que sabe exactamente que significan soy yo.


Pero hay que escribir, así uno recuerda como pensaba antes y puede medir su progreso o retroceso, hay que escribirle a la vida y esperar que sea el destino quién los lea.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Sin guitarras ni charol

Hablamos de la muerte y de las flores, de los besos que no te llevas y de las guitarras que no puedes enterrar contigo; comentamos sobre como regresamos a la tierra y ella a nosotros, sobre como la vida es el resultado de la muerte y no al revés.

Bebimos tequila y cantamos canciones y así como la inspiración, llegó la muerte, sedienta, inesperada, arrancándote todo, incluso los sueños y las ilusiones, así llego ella vestida de blanco, con sus ojos azules y  botas de charol, ofreciéndote tus últimas palabras,y dejándote escuchar tus últimos sonidos, arrebatándote las respiraciones y robándote los días, tomando lo que siempre fue de ella y jamás tuyo, dejándote ir. Llego con su voz aguardentosa y su caminar pulcro, llegó para llevarte.


Así llegó ella, llevándose todo, llevándote a ti. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Un Miércoles de Octubre

Yo soy de la idea de que cuando dejas algo o a alguien atrás debes, precisamente, dejarlo atrás.

Pero si la vida te lleva de nuevo a ese lugar o a ese momento entonces, por pura fidelidad al destino, debemos dejarnos llevar, sabiendo que tal vez sea el mismo destino quien nos acribille al final, justo como hoy, que por situaciones poco definidas terminé donde alguna vez comencé.

Era diferente, tanto la ciudad como yo, pero aún olía igual y me seguía produciendo la misma extraña sensación; la mente jugó con migo y creó escenarios para poder encontrarme con viejos amigos, pero el del premio al imprudente de la tarde se lo llevó mi subconsciente quien quería encontrarte por casualidad, ¿Dónde? , no sé, me dejé llevar, vinieron a mi mente muchas, miles, solo quería que el destino que me había llevado hasta ahí te trajera a ti por el mismo camino para poderte ver a los ojos y que vieras que yo sé que tú sabes que me extrañas.

Mientras esperaba el milagro, pasé por nuestros lugares, y me atrevo a decir nuestros porque los hicimos nuestros, con las historias y las despedidas, unos públicos, otros entre paredes y un último que me abofeteo con sus tantos cristales.

Lo vi y me dolió, en lo más profundo de mi corazón, como si hubiese estado ahí todo este tiempo pero yo hubiera decidido voltear hacia otro lado; y esos quise hacer,  voltear en dirección contraria, pero ya estaba muy lejos de mi lugar seguro, estaba en la zona cero de mis sentimientos y con ese edificio de formas caprichosas, frio e imponente frente a mí, la fe se abalanzó en mi contra.

Quizás no fue el edificio el que me dolió ver, si no saber que tú estabas ahí y que algunos cientos de kilómetros  no son tantos como creemos, que el tiempo, o las peleas, los años, las vidas, que hay cosas que no se borran y no son precisamente tatuajes, son más bien recuerdos, recuerdos impregnados en la piel, tan pegados que ni el láser los quitaría, son tan persistentes que los meto en un caja y nunca la abro , pero ese día fueron los mismos recuerdos los que rompieron el candado y salieron por su propio pie, me vieron y me golpearon, desde mi pelo rizado hasta mi alma en decadencia.
Todos te buscaron a ti y cuando no te encontraron les sonreí y los deje ir, para que te fueran a buscar y te encontraran entre risas y llantos, y te dijeran que te extraño, aunque sea miércoles, aunque sea octubre, y aunque sea yo.


domingo, 15 de septiembre de 2013

Me fumé tus últimos recuerdos.

Me fumé tus últimos recuerdos. Me hice un cigarro con el papel de las cartas que te escribí y lo sellé con una lágrima que me había quedado de todas esas que alguna vez te lloré. Lo prendí con la llama de la esperanza de que cambiaras y me lo fumé, todo, me fumé lo último que me quedaba de ti.


Se había acabado todo, incluso yo, o por lo menos la que tú habías conocido, se acabó todo, incluso tú, o por lo menos aquel al que había amado. Te fumé y te acabaste y al final solo tiré el filtro y te aplaste con mi tenis azul. 

Te estaba escribiendo y, conociéndome, no sería la última vez, pero si la última vez que te escribiera queriéndote; te borré hasta de mi celular para no aprenderme ni tu número, y no tenía más que borrar, lo otro se lo habían llevado los años y la vida, se había ido todo, incluso la fe, pero lo más importante es que te habías ido tú, tanto de mi mente como de mi corazón.

Hice un último recorrido por lo que queda y ya no te encontré, seña de que ya no estabas aquí, y ahí te deje, sentado y lejos, muy lejos de mi.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Nota a mis EX

No es mio, pero sería una grosería no publicarlo, me encantó, perdón, lo amé. Lo amo. 
Léanlo con ganas de no querer terminarlo.


Comenzamos hablando de las cosas más estúpidas y simples —que son las que más ruido hacen—, también de las que teníamos en común, por eso nos enamoramos.


Tengo postergando este texto desde la primera vez que supe lo que es tener una ex pareja.
Decidí escribir hoy porque vivir con fantasmas es la peor idea que pudo ocurrírsele al hombre jamás.
Porque hay palabras que se callan para no parecer obsesivos.
Porque escribirle al pasado que se arrastra —no por sí solo, sino por culpa de nosotros— me hace pensar en los abandonos y siento como si revivieran y de verdad que con una vez me bastó para comprenderlos, verdad de Dios.
Porque la música no tiene la culpa de sufrir la venganza de los recuerdos que arrastra —no por sí sola, sino por culpa de nosotros—.

La verdad es que la única razón por la que no estamos juntas/juntos es porque no supimos cómo hacerlo, pero no está mal porque lo intentamos e incluso cuando sabíamos que nos aferrábamos, nos besábamos las manos para pedirnos perdón anticipadamente por todas las veces que nos equivocaríamos en nuestro afán por no dejarnos.

Busco mi redención y mi honorabilidad mientras escribo porque esta será la única muerte digna que puedo darles después de tantos meses o años asediando mi paladar con nuestras historias, después de echar tantas culpas, después de decir a algunos que son unos perros del infierno, después de no querer hablar de ustedes, después de decir cuánto les amé y les detesté, después de mentarles la madre por la espalda, después de todo, pues ya qué.

Antiguos amores míos: si ya no hablamos ahora es porque no funcionaremos como amigos, porque no podemos, porque nos creemos muy valientes, porque somos tontos. Hay relaciones que se rompen para siempre, y no está mal, a veces para encontrar el equilibrio es necesario prender fuego a la casa consigo dentro, quemar todo en silencio. El amor puede romperse en la más abundante quietud; lo moribundo gusta de lo efímero.

Fuimos estupendos y espléndidos, nos creímos invencibles, nos besamos muchas veces, nos extrañamos más, nos odiamos en silencio y nos gritamos en los aeropuertos que nos esperábamos, nos regalamos flores y nos emocionábamos cuando nos desnudábamos. Y nos lastimamos más, el triple de todo lo demás, por eso, mi antiguo amor, te escribo para matarnos sin hacer ruido.

Ríanse de esto, digan que no entiendo, que nunca entendí nada, díganme que soy una hija de puta, no pasa nada, ¿en qué momento se me ocurrió pensar que si yo me decía a mí misma que lo era, otra persona no me lo diría?, digan que planeé nuestro rompimiento en cada uno de nuestros aniversarios, pregonen sus sentimientos hacia mí, si son de lástima o de añoranza, no importa. Para dormir tranquilo, uno tiene que creerse, a veces, sucesos que nunca existieron. Grítenme porque las palabras atoradas en la garganta arden incluso cuando ya están afuera, verdad de Dios.

Decidí que cada que me pregunten por alguna/alguno de ustedes, el que sea, diré que nos quisimos más de la cuenta y por eso no sobrevivimos, que el mundo no estaba listo para nosotros porque era una tierra muy joven y nosotros éramos muy viejos; no espero ser correspondida porque tal vez no lo merezco por todas las veces que me comporté como una tonta haciéndote llorar.

Escribo porque, antiguos amores, ya no los quiero, porque ya me perdoné y los perdoné y nos perdoné más de tres veces. Nos perdoné tanto que si ustedes no pueden, me atrevo a decir que ya lo hice en su lugar.
Y porque si bien habrá cosas que nos unan para siempre, habrá otras más grandes que nos separen también para siempre.

Si quieres más de ella ve a:

martes, 27 de agosto de 2013

De esas pláticas sinceras

Estaba en esta terraza que esta  cubierta por árboles de lado a lado y escuche la voz que me acompañaba, las pláticas con migo misma suelen tornarse interesantes, hablando sola y no tan sola, o quiero creer.
Es tan  divertido conocerse a sí mismo haciéndose pasar por otra persona, se siente como si mi alma saliera de mi cuerpo y se sentara a mi lado con ánimos de una conversación profunda, las ideas fluyen de mi enredada mente y se tornar físicas cuando se sientan al lado de mi con las piernas cruzadas, la conversación empezó a tener sentido, porque yo empecé a tenerlo.
Siempre imagino mi cabeza como un pizarrón y a cada pensamiento lo veo escrito en él, y esa era mi droga, pensar en que estaba pensando, algunos fuman, otros toman, algunos otros hacen unos buenos churros y yo, yo pensaba.
Mi Fernanda pensamentosa y e piernas cruzadas al costado de la real hablaba y hablaba: me decía sobre la tremenda confusión que tenía y que en ocasiones se sentía algo perdida, le dije que a veces, cuanto más perdidos estamos más cerca de la claridad nos encontramos, era gracioso escuchar auto-consejarme, ni siquiera tenía que analizarlo, todo salía solo, yo sabía la respuesta a mis problemas pero era satisfactorio contárselos a ella.
El sentimiento de alivio que me ocasionó esa plática me recorrió en un segundo, desde mi cabello castaño hasta mis pies gorditos, estaba exhalando fuerte y sacando con aquel aire todo lo que me pesaba.

Yo hablaba de la soledad y de lo que la disfruto, le platiqué de como mis amigos tenían diferentes opiniones de porque estoy así y de su preocupación por que creen que me estoy pasando de azul celeste, era con conversación fluida y un poco indecente, ella daba las soluciones evidentes, esas de las cuales, claro esta, yo estaba consciente.

Era una plática de esas que me gustan y niego cuando me preguntan si hablo sola, porque no lo hago en realidad, siempre hablo con migo misma. Ambas llegamos a la conclusión de que o las 2 estamos locas o ninguna lo está, es complejo esto de hablarse a si mismo pero lo más complejo es quedarse callado. El arte del silencio no es uno que yo aprecie demasiado, pero esto no era silencio, esto era una charla sincera de Fernanda a Fernanda.


sábado, 3 de agosto de 2013

La Protagonista

Borré el título y miré el espacio vacio en el encabezado.

Y entonces noté que le pude haber escrito un libro, un libro entero y no lo hubiera podido superar, pero no era la cantidad de palabras que fueran para él, si no, la historia que contaban y fue ahí donde la razón me abofeteo, “LA HISTORIA”, yo la había escrito pero me equivoqué en ponerle título, no era Nuestra Historia , era Mi Historia, y así era, él estaba presente en muchos de los capítulos, en los importantes, en casi todos, pero también lo estaban mis amigas, mis amigos, mis no tan amigos y yo era un reflejo de todos, ellos me habían marcado tanto como lo había hecho él y no por eso ponía sus nombres en el encabezado, “Nuestra” no iba en mi vocabulario y  el único común denominador, además de mis clichés literarios, era mi persona, no podía dejar que él también fuera el protagonista de mi vida, si algo tenía en esta vida era el derecho de hacer con ella lo que me plazca porque después de todo, si “Holliday” nos enseñó algo es que Cameron Díaz no tiene bubis y que debemos ser la protagonista de nuestra propia historia y no la amiga de la chica.

Después del debate interno decidí que era mía, no de él, mía en lo absoluto, yo la había escrito y creo que es sano hasta cierto punto tener secretos, había cosas que nunca le había dicho y sentimientos que jamás notó o eso quiero creer y me gustaría que se quedaran así, porque seamos sinceros, aunque dos personas recorran el mismo camino, ambas verán diferentes cosas, así era esto, él se podría quedar con su versión y yo con la mía, al fin de cuentas todos sabíamos el final, de esos finales no felices que me gustan de las películas, cuando la protagonista no se casa, cuando se muere alguien o cuando nadie vive feliz para siempre, esos son los que más se aproximan a la realidad, por ejemplo la estúpida Cenicienta con su príncipe ¿Qué demonios sentía? ¡Era un maldito princeso! Pero ese no era mi cuento, el mío tenía una guion más interesante y una historia menos choteada, había vivido mi película con final triste y aquí me encontraba debatiéndome entre ponerlo como actor principal o parte de los de ambientación.


Ambientación será.